Una vez decidimos comprar una camioneta con platón para nuestra aventura por tierra, llegó el verdadero desafío: elegir la que se convertiría en nuestro hogar sobre ruedas.
Mientras estábamos en Colombia, el Hilux se sintió como la opción natural. Está en todas partes de América del Sur y conocido por su dureza. Incluso nos reunimos con el mecánico de un amiga que se especializa en personalizar vehículos para viajes por tierra.
Visitamos tiendas overland, viajes por tierra, en Bogotá, revisamos carpas para techo, sistemas de cajones, refrigeradores y accesorios. Así comenzamos a imaginar cómo podría ser nuestra configuración.
Pero una vez que regresamos a los Estados Unidos, hicimos cálculos. Comprar un Hilux en Colombia resultaría ser mucho más caro de lo que esperábamos. Además del precio de compra, habríamos tenido que volar de regreso, comprar la camionera, entregársela al mecánico y luego confiar en que las modificaciones se harían de la manera que queríamos, sin estar allí para supervisar los detalles.
Esa última parte no nos agradaba mucho. Scott no es solo conductor, él es creador, disfruta solucionar problemas, es alguien a quien le encanta ensuciarse las manos y dar vida a sus ideas. Entregar el proyecto por completo a otra persona significaría perderse una de las partes más emocionantes del viaje.
Luego miramos la Tacoma. En los EE. UU. Estas camionetas son mucho más económicas que una Hilux en Colombia, y tendríamos acceso a todas las piezas, herramientas y equipos que podríamos necesitar. La única gran pregunta era el envío. Al principio, asumimos que enviar un carro a América del Sur sería complicado y costoso. Fue entonces cuando encontramos a Overland Embassy, una empresa basada en Panamá que se especializa en ayudar a los overlanders a enviar vehículos a todo el mundo.
Originalmente, pensamos que solo manejaban envíos de Panamá a Colombia a través del Darién, pero resulta que envían desde todo el mundo. Trabajar con ellos fue sorprendentemente fácil: coordinaron cada paso, haciendo que el proceso sea asequible y sin estrés.
Cuando pensamos en todo, la elección era obvia. Comprar la Tacoma en los EE. UU. nos permitió ahorrar dinero, diseñar y construir la camioneta exactamente como la imaginamos y, lo que es más importante, le permitió a Scott sumergirse en los toques prácticos que hacen que esta aventura sea exclusivamente nuestra.
Así es como Taco Libre nació en nuestras vidas. El nombre surgió de forma natural: las Tacomas a menudo se llaman “Taco” en los EE. UU., y para nosotros, este viaje significa libertad: la libertad de explorar caminos a nuestro propio ritmo, de seguir la curiosidad dondequiera que nos lleve. Al combinar esto con estar en América del Sur, donde se habla español, “Libre” se sintió como el complemento perfecto.
Taco Libre no es solo una camioneta, también es nuestra boleta para las carreteras, nuestro compañero de aventura y el símbolo de la libertad que amamos y hemos estado persiguiendo durante años.
En la próxima publicación, compartiremos los detalles sobre las modificaciones que hizo Scott, desde la carpa de techo hasta los pequeños detalles que hacen que esta camioneta se sienta como nuestra casa lejos del hogar.

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