Una vez que tomamos la decisión de hacer este viaje por tierra a través de América del Sur, la siguiente pregunta fue: ¿cuál es el automóvil adecuado para nosotros?
Supimos de inmediato que no se trataba solo de elegir cualquier vehículo. El carro iba a ser nuestro hogar sobre ruedas, nuestra forma de llegar a esos lugares remotos con los que siempre hemos soñado, y nuestro compañero a través de las impredecibles carreteras de América del Sur. Eso significaba que teníamos que decidir con propósito.
Al principio, debatimos entre comprar un SUV o una camioneta con platón. Los SUV pueden ser muy cómodos para viajes largos y están diseñados para brindar comodidad, lo cual es atractivo cuando pasas horas en la carretera. La Libra en Mafe comenzó el acto del equilibrio, y el ingeniero en Scott entró en modo de anticipar y resolver problemas.
- Queríamos un vehículo que pudiera manejar carreteras remotas y terrenos accidentados.
- Tenía que ser lo suficientemente compacto como para manejar carreteras de montaña estrechas y con muchas curvas, ¡lo cual nos encanta!
- Tenía que ser cómodo durante largos períodos al timón.
- Queríamos la opción de acampar, idealmente con una carpa en el techo, lo que significaba que tenía que ser versátil.
- Tenía que ser confiable y fácil de reparar en América del Sur.
- Era esencial tener un vehículo que no se acentuara demasiado.
Al final del camino, en sentido figurado y literal, queríamos que nuestro compañero de cuatro ruedas nos llevara a cualquier lugar y a todas partes de manera segura.
Antes de profundizar demasiado en los debates de ida y vuelta, decidimos que la mejor manera de saber realmente lo que queríamos era ver los carros en persona. Entonces, fuimos a Colombia y pasamos tiempo revisando diferentes opciones. Probamos tanto SUV como camionetas de platón y exploramos diferentes marcas. Hablamos con muchas personas familiarizadas con el todoterreno.
Estar adentro del carro de cada uno hizo que la decisión fuera más evidente. Podíamos sentir qué compañeros automovilísticos se sentían demasiado grandes para las estrechas carreteras de montaña y cuáles ofrecían la comodidad y practicidad que buscábamos. Esta exploración práctica fue crucial: a veces, solo tienes que probar para saber.
Después de mucha consideración, nos dimos cuenta de que una camioneta de platón cumplía más con los requisitos que un SUV: con una cabina doble, todavía tenemos mucho espacio para estar cómodos y el platón de la camioneta nos brinda mucha flexibilidad para organizar las cosas a transportar y las modificaciones. También abre la posibilidad de construir una buena configuración de campamento más práctica.
Cuando se trataba de marcas, la elección parecía obvia: Toyota. Son conocidos por su confiabilidad, y los Toyota están en todas partes en América del Sur, lo que significa que las piezas y los mecánicos familiarizados con la marca no son difíciles de encontrar. Eso nos dio tranquilidad, ya que es una cosa menos por la que estresarnos en la carretera.
Así que después de todas las idas y venidas, decidimos en una camioneta – ¡un Toyota! Esta decisión preparó el contexto para el siguiente paso en nuestro viaje: encontrar el Toyota adecuado y equiparlo para la aventura que tenemos frente a nosotros.
Adelanto: ¿deberíamos comprar el Toyota Hilux en Colombia o deberíamos comprar un Toyota Tacoma en Estados Unidos? Bueno, ya sabes la respuesta, ¡pero como llegamos a esa decisión estará en la próxima publicación de blog!

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